Atinoir

  • Marsella en el año 2012. El azar y, sobre todo, la desorganización programada de un evento previsto para el año siguiente hacen que dos personas lleguen a la ciudad y se conozcan. Una es de Lille, al norte de Francia, el otro es mexicano. Ella es aún joven, muy en la onda y se mueve en la escritura-performance. Él, ya entrado en años, es un importante y reconocido escritor. Invitados para la ocasión, tendrán que escribir en paralelo un texto sobre Marsella: ella, un texto-performance; él, una novela. Deberán mostrar que al puerto mediterráneo, aseado y renovado, le espera ahora el brillante futuro de una ciudad limpia, amable y, sin duda, culta. Pero bien se sabe que si la ficción y la realidad se admiran y se odian, atracción y repulsión se emparejan de maravilla. Y esto en Marsella, para bien y para mal, destaca como en ningún otro lugar.

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